14/9/07

Extracto de parte 2

...Subí a frente con la cabeza baja, en la misma actitud de la semana pasada. me senté, y mientras aclaraba mi garganta alzè la mirada, y con toda confianza, dije:
- Me es un honor estar frente a ustedes, en una de las tantas noches, en uno de los tantos lugares donde uno puede refugiarse de la obscura soledad de las calles limeñas.Lima, la amada, la gris, la solitaria, en sus noches donde la neblina desciende con tal majestuosidad, donde ni el frió impera; sino que sujeto a la neblina prepara el camino por donde ella andará anunciando su reinado temporal.Los viejos edificios dan espacio y permiso para que pasen las edificaciones "modernas" en su autoritarismo de lo "nuevo y mejor". Las grandes historias y eternos recuerdos quedan bajos los efìmeros escombros de una de las tantas casas del centro, donde ya casi nadie pasa, donde ya casi nadie mira por el poco interés comercial posible. Donde ayer había quintas embrujadas,hoy se elevan majestuosamente enormes edificios con novísimos inesperados, pero en cuadriculas de lo artístico, con grandes razgos de lo poco esperado, anunciando la llegada de lo nuevo con aires a Comercial (una vez más).
-Me puse de pie-
La gente ya no espera tener una casa para vivir, sino vivir para tener una casa a donde llegar de trabajar para descansar y volverse a levantar. Desvisten los cerros cada mañana en carros de eterno mover, en grandes y veloces autopistas de infinitas longitudes, con gran rapidez.La despedida de la neblina anuncia que el sol aparecerá y la desplazará, en sus primeros rayos, con suma delicadeza, la luna parece desaparecer a lo lejos, y el sol la despide por el otro lado con unos pequeños rayos que danzan mientras raya el alba, y despierta a la ciudad, y junto con él a la gran animosidad del movimiento limeño.Y otra vez en ese ciclo interminable, de cada día, en bailes eterno y rutinarios para personas, campantes que reposan en sus grandes casas, con nuevos hijos (a veces de exportación), bajo el trabajo interminables de nuestra inmutables ... y siempre rutinaria ciudad. Para sus grandes placeres existe nuestro trabajo,y su tiempo; nuestro sudor y su dinero; aunque eso dependerá de nosotros cada día, en cada hora, bajo cada rayo de sol, o envoltura de la niebla....gracias...

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